Pedro de Felipe del Rey

LA MANIPULACIÓN DE LA BIBLIA (XXXVIII)
EL “DOCUMENTO Q” A EXAMEN, 1

 

1) ¿Qué es el “Documento Q”? Este Documento toma la “Q” de la palabra “Quelle” (Fuente, en alemán), y, según dicen, se refiere a una colección de textos antiguos, que suponen que existió antes de los evangelios de Mateo y Lucas. “En 1838, el filósofo de Leipzig Christian Hermann Weisse presentó por vez primera el argumento sobre el que se fundamenta la existencia de Q, a saber: que tanto Mateo como Lucas utilizaron, además del evangelio de Marcos, una colección de dichos:” (James M. Robinson: El Documento Q, Ediciones Sígueme, S. A., 2002, p. 22). Ahora bien, el símbolo Q (para referirse a esa fuente) no fue usado “hasta la década de los 90 (del siglo XIX), a partir de Johannes Weiss:” (Id., p. 34).

2) Anteriormente se referían con la expresión “Documento Q” a un escrito sobre “las sentencias” (lo¿gia, en griego) de Jesús de Nazaret, que escribió el evangelista Mateo en arameo antes de redactar su evangelio en griego, según cuenta Papías al comienzo del siglo II. Ahora bien, al llegar al siglo XX, se desecha la idea de que el Documento Q se refiera a lo escrito por Papías: “Algo, pues, parecido a un consenso ha empezado a producirse en relación a la cuestión de Papías y Q. Werner Georg Kümmel lo expresaba en la siguiente conclusión: ‘Es correcto, a la hora de estudiar las relaciones literarias entre los evangelios, dejar al margen las referencias a Papías, a pesar de su gran antigüedad’. […]  Dieter Lührmann coincide con esta opinión: ‘La solución moderna dada al problema sinóptico se libera así de la tradición de la Iglesia primitiva…’.” (Id., p. 37). El mismo autor de esta cita, sigue diciendo: “‘Hoy nadie argumenta a favor de la existencia de Q a partir de la cita de Papías transmitida por Eusebio. […], dicha existencia se desprende del análisis de los evangelios sinópticos’.” (Id., p. 38).

3) En nuestra época, los que pretenden reconstruir el Documento Q a partir “del análisis de los evangelios sinópticos” son los miembros del “Proyecto Internacional Q”: “[…] los miembros del Proyecto Internacional Q, codirigidos por James M. Robinson y John S. Kloppenborg, se han venido reuniendo anualmente, durante uno o dos días de trabajo intenso, justo antes de las sesiones anuales… (1989-1996), así como también una o dos veces cada verano en alguno de los centros del Proyecto (1991-1994). Los editores generales también se han reunido regularmente (1995-1999) para revisar y editar el texto crítico de Q” (Id., p. 92). Las frases puestas en ese texto: “[…], eran discutidas y finalmente votadas.” (Id., p. 93, nota 171). (¿La verdad por votación?).

4) El texto del Documento Q, editado por los miembros de ese Proyecto, comienza con el capítulo 3 de Mateo y el capítulo 3 de Lucas; es decir, con la predicación de Juan el Bautista. Por consiguiente, Jesús de Nazaret aparece, en el texto del Documento Q, cuando lo bautiza Juan el Bautista, sin que se sepa nada de su vida anterior; y termina su existencia, en ese Documento Q, en Mateo 25:14-30, y Lucas 17:20-37; es decir, antes de su última cena (Id., pp. 104-201). Por tanto, ese Jesús de Nazaret no es engendrado por el Espíritu Santo, ni es hijo de Dios, ni muere para salvar a los pecadores, ni resucita, ni asciende al cielo, etc. Por todo esto, ese Jesús no es el mismo del que hablan los evangelios que están en la Biblia. Además, el texto comprendido entre el comienzo y el final de ese Documento Q está lleno de lagunas; de forma que le falta más de la mitad del texto.

5) Por tanto,  los teólogos están divididos en lo referente a la existencia del Documento Q; uno de los que están  en contra, dice: “Obviamente todos estos trabajos parten de la hipótesis de que la Fuente Q o Documento Q realmente existió como un escrito en griego, y que fue utilizado por Mt y Lc en la composición de sus evangelios. Su contenido se fija usualmente en unos 220-235 versículos: aquellos en los que coinciden Mt y Lc y no están en Mc. Sin embargo, no debe olvidarse que se sigue defendiendo teorías que prescinden de la Fuente Q para explicar el origen de los evangelios e incluso niegan su existencia.” (Antonio Vargas-Machuca, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad Pontificia de Comillas, Madrid: La fuente “Q” de los evangelios, 2004, p. 16).

6) No obstante, hay otros teólogos que han escrito a favor de la existencia del Documento Q; uno de éstos, en la portada de su libro titulado “El Documento Q”, dice: “El Evangelio más desconocido nos revela toda la verdad sobre la vida de Jesús” (César Vidal, Planeta, 2005). Más adelante, afirma: “Se trata de una fuente escrita, compuesta en su mayor parte por dichos de Jesús aunque también contiene algún relato de sus hechos, que constituyó el primer Evangelio del que tenemos noticia con certeza y que fue utilizada por los evangelistas Mateo y Lucas para la realización de sus respectivos evangelios canónicos.” (Id., p. 9). Después, agrega: “Si se estudia con cuidado el material que ha llegado hasta nosotros relacionado con la historia de Jesús y del cristianismo primitivo (como las cartas de Pablo) nos encontramos con que existía un conocimiento de dichos y fórmulas de Jesús que habían sido entregadas de unos a otros. Así, Pablo, en 1 Corintios 15, 1 ss, puede indicar hechos y dichos de conocimiento general. Sabe que Jesús se apareció a Pedro, a los Doce, a su hermano Santiago […] a más de quinientos hermanos […] y a él. También sabe que la noche que iba a ser entregado, Jesús pronunció unas palabras rituales al partir el pan.” (Id., pp. 11-12).

7) Vemos que, para este teólogo, lo que dice Pablo en 1 Corintios 15:1-8 y 1 Corintios 11:23-26, lo aprendió del Documento Q. Ahora bien, Pablo dice: “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.” (Gálatas 1:11-12).

8). Además, sobre el pasaje de “la noche que iba a ser entregado, Jesús pronunció unas palabras rituales al partir el pan”, Pablo dice: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan…”, (1 Corintios 11:23-26). Por otra parte, es imposible que Pablo aprendiera esos dos relatos en el Documento Q; porque él dice que lo aprendió “por revelación de Jesucristo”. Además (como hemos visto en el punto 4) el texto del Documento Q se termina antes de que tuvieran lugar la última cena de Jesús, su muerte, su resurrección y sus posteriores apariciones relatadas en 1Corintios 15:1-8. Por tanto, es evidente que Pablo dice que recibió esa enseñanza de Jesucristo, mientras que este teólogo dice que la recibió del Documento Q. Así están estas cosas. (Continuará).
                                

 

 

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